A confesión de parte… Corrupción K, descripción de un ex funcionario

A confesión de parte… Corrupción K, descripción de un ex funcionario

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Descripción de un ex funcionario que denunció la megaobra del gasoducto, otra de la corrupción K, como Represas, Usina de 240, rutas, etc

La extensa carta de renuncia que presentó el ex Ministro Kulfas, la cual el lector la podrá leer completa al pie de la nota, es una operación quirúrgica a cielo abierto que hizo un ex funcionario dolido por su salida del gobierno nacional, debido a las peleas internas de los autores intelectuales de este desastre: Cristina Fernández y Alberto Fernández y la imposición de obras con nombre y apellido.

Si alguna duda había de la corrupción K signada por la obra pública en todos sus mandatos, Matías Kulfas lo reveló como únicamente lo puede hacer alguien que ha sido parte del entramado de esa corrupción estatal, de la misma forma que los cuadernos de Centeno, el partícipe necesario del circuito de dinero negro que se repartían en bolsos e iban a parar a la calle Juncal, al domicilio de la entonces presidente de la Nación, Cristina Fernández.

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Antes de abordar específicamente el tema de Kulfas, vamos a repetir acá lo que tantas veces dijimos en los 18 años que llevamos de vida en el periodismo de Santa Cruz: donde hay una necesidad siempre hay un negocio para el kirchnerismo y si esa necesidad no existe, la crean para montar sobre ella el robo desembozado e impune que aún la justicia no ha podido descubrir a pesar de los años que han transcurrido.

El elemento fundamental sobre el cual gira la corrupción kirchnerista, es la obra pública (fundamentalmente) aunque el espectro de manipulación de fondos públicos se extiende a todos los ámbitos de gobierno. Lo que toca el kirchnerismo, lo transforma en corrupción y el macrismo cometió el craso error de subestimar muchos de estos delitos o no deunciarlos por razones estrictamente políticas. En otro casos, denunció pero evitó profundizar, creyendo que con esa amenaza mantendría alejada a CFK de la contienda política.

Obra pública, ese objeto de deseo

El objeto de deseo del denominado Frente Para la Victoria, La Cámpora, Kolina, Frente de Todo, Unidad Ciudadana y cualquier camaleónico disfraz que use para presentar en sociedad es la obra pública, pero especialmente las mega obras, aquellas donde desde antes de poner un ladrillo, ya comienzan a facturar cientos de millones de pesos/ dólares con los proyectos, estudios previos, estudios ambientales, consultoría, etc, que ni siquiera cumplen como corresponde, sino que están mal hechos, nunca realizados y si hacen algo es absolutamente inservible o viciado de defectos y al margen de los estándares internacionales en la materia.

En Santa Cruz tenemos dos obras icónicas: las represas Cóndor Cliff y La Barrancosa sobre el río Santa Cruz y la Usina de 240 e Río Turbio. Ambas obras con más de 10 años de proyección, inicio y millonarios presupuestos en dólares asignados a cada una, con apenas el 20% de avance en la hidroeléctrica y un 40% en la megausina.

En ambos casos el catálogo kirchnerista para el manejo de la corrupción estructural en la obra pública, durante todas sus gestiones, fue calcado del manual de procedimientos ilegales de su autoría: en ambos casos no hubo Estudio de Impacto Ambiental (EIA), cuando se hizo fue falso, incompleto, trucho, mal ejecutado; no se respetaron derechos de los afectados directos por las obras. En el caso de los estancieros sobre el río Santa Cruz, nunca fueron tenidos en cuenta y sigue adelante los juicios iniciados; se volcaron a las obras multimillonarios recursos, a través de financiamiento externo, endeudando al país por generaciones; las obras nunca avanzaron tal lo previsto; ambas necesitaron miles de millones más, que el actual gobierno autorizó sin investigar la corrupción anterior; se privilegió (en todos los casos) las licitaciones amañadas con empresas de amigos o socios, o bien la creación de empresas para hacerse cargo de licitaciones con nombre y apellido; finalmente se han asignado miles de millones de dólares más, tanto a la usina de 240 como a Represas, elevando el costo de la generación de energía (en un supuesto caso que ambas funcionen algún día) a valores del kilovatio a producir, que no existen el mundo y hasta resultan estar por encima de una central nuclear.

Pero el lugar común que comparten estas obras, además e todo lo expresado, es que “el uso de la lapicera” la tiene una sola persona, en este caso la vicepresidente Cristina Fernández, dado que, en el gasoducto se proyectó, se diseñó y se firmó en IEASA (Integración Energética Argentina Sociedad Anónima) una empresa estatal regulada y controlada por La Cámpora y el kirchnerismo más duro, cuyo objeto es formular un gran negocio alrededor de la necesidad de extender este necesario gasoducto.La asignación, a costos astronómicos es para Techint de Paolo Roca, el amigo de CFK, para quien el gasoducto nació como traje hecho a medida.

En el caso de este gasoducto, los números e Kulfas no sintonizaban con los de CFK y su banda, quienes demoraron la obra, por cuestiones simples: querían un BTU mucho más caro que el diseñado por el ministerio y la empresa ya estaba designada.

¡Que me hiciste Mati!

En este contexto apareció la denuncia de Matías Kulfas que es un tiro en el pie, no solo del gobierno, sino para el sistema político gobernante, porque refleja con claridad lo que tantas veces decimos nosotros y algunos parecen ponerlo en duda.

Kulfas desnuda la matriz de la corrupción, usando el conocimiento que tiene sobre la mega obra del gasoducto entre Vaca Muerta y Buenos Aires. Y pone blanco sobre negro, cómo y de qué manera acciona este gobierno y los anteriores de Néstor y Cristina, cada vez que emprendieron una mega obra, con mega corrupción extendida para enriquecimiento de todos y todas.

Sin duda a Cristina Fernánez y al presidente Alberto Fernández, se les escapó un eslabón perdido que no pudieron contener, apretar y/o convencer de que guarde silencio. Habría que ver qué le depara el destino al ex ministro que se animó a redactar en una larga nota de renuncia, la corrupción de un gobierno abyecto y solo convertido en administrador de sus propios bienes y el de sus amigos.

Kulfas dice: “Llegamos a un ministerio vaciado, sin programas, donde lo único que se había hecho eran reformas edilicias” y redacta que rápidamente instruyó a  todos para recuperar la proactivdad. En el mismo texto resaltó el avance que tuvo la industria automotriz en su gestión 

Le criticó al presidente haberle dado la responsabilidad de gestionar la política energética del país y en ese marco se abocaron a la construcción de gasoducto desde vaca Muerta y atacando a propio quienes disentían con el valor del BTU, dejando entrever que desde adentro se estaba dinamitando el proyecto tratando de encarecer el valor, no disminuirlo.

Tras declarar que se siente avergonzado como Peronista que no se privilegie a los sectores de menos recursos con el subsidio de la energía, al respecto escribió “Lejos de ellos, el equipo de la Secretaría de Energía, que se fuera desplegando desde los entes reguladores, no hizo más que alimentar este sistema nefasto de subsidios”.

Sobre el gasoducto específicamente, cargó contra la maquinaria interna de impedir “Una vez más, los avances fueron lentos, signados por un internismo exasperante dentro del propio equipo de la Secretaría de Energía, es decir, internismo dentro del internismo”, dijo Kulfas y agregó “…si algo cabe reprocharse respecto al contenido nacional de los insumos del gasoducto, eso debe atribuirse pura y exclusivamente a las características de la licitación realizada por la empresa IEASA, cuyos miembros, al igual que el equipo de la Secretaría de Energía, responden políticamente a la Sra. Vicepresidenta” y concluye en esta parte señalando “Huelga adicionar la injusta acusación que la Sra. Vicepresidenta le formulara al señalarle que usted tiene que “utilizar la lapicera” para forzar un mayor contenido nacional cuando dichas decisiones fueran adoptadas por IEASA”.

No le tembló el pulso al momento de expresar “El bajo crecimiento, la inestabilidad macroeconómica, la pobreza y la falta de justicia social no son una condena sino el resultado de no haber tenido esta mirada estratégica, de estar siempre pensando en la coyuntura y en las mezquindades de corto plazo. Podemos revertir esta situación, no tengo ninguna duda”.

Así transcurre un documento revelador de quien tiene la lapicera y quien la tinta, en este juego de matáforas perversas del poder central en un gobierno donde quienes mandan y facturan, rompieron relaciones (aparentes) con quienes deben firmar sin pensar ni discernir. Kulfas lo hizo!. 

Una vez más todo está a la vista, solo hace falta voluntad de jueces y tribunales dignos y honestos para que la luz se haga pública y no sigamos en las sombras que proyectan estos nefastos malos administradores de la cosa pública.

(Agencia OPI Santa Cruz)

Carta de renuncia de Matías… by OPISantaCruz

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