La organización social albertista.

La organización social albertista.

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Desde Cristina Kirchner a Gerardo Morales: todas las miradas apuntan al Movimiento Evita. La agrupación de Chino Navarro y Emilio Pérsico armó la movilización de este domingo en apoyo de Alberto Fernández. Mantienen relación desde Grabois hasta con Grobocopatel.

Fernando «Chino» Navarro y Emilio «El Verdulero» Pérsico son dos hombres de carácter. Los jefes del Movimiento Evita, fuerza creada en el año 2000 al calor de la crisis de la presidencia de De la Rúa, se encierran y mantienen discusiones fuertes. Pero salen de la oficina o la salita barrial donde se encuentren y mantienen una mancomunión personal y política inquebrantable.

Ese lazo se mantiene sin quiebres a pesar de los múltiples frentes que hoy tienen abiertos: conducen una organización alineada con el gobierno de Alberto Ángel Fernández -a pesar del andar errático de la gestión presidencial-, mantienen un enfrentamiento político y territorial con La Cámpora; son acusados por Cristina Kirchner de que militantes de ese espacio apedrearon el Senado el mes pasado y tienen una relación de idas y vueltas con Juan Grabois, el intenso dirigente del Movimiento de Trabajadores Excluidos.

¿Cómo mantienen todas esas batallas al mismo tiempo? Al margen de la larga historia política de Navarro y Pérsico, se aferran a la solidez de la agrupación que crearon hace 22 años: hoy, el Movimiento Evita es la organización social más poderosa del país, con 300 mil militantes activos que pueden sacar a la calle en pocos días y además, mantiene a sus principales cuadros políticos y sociales en lugares claves de la administración nacional pero también bonaerense y en diferentes municipios de todo el país.

Los organizadores de la marcha de apoyo al gobierno de Alberto Fernández de este domingo 1 de mayo, tienen presencia en todas las provincias del país y en todos los municipios de la provincia de Buenos Aires.

El Evita tiene 300 mil militantes activos, suma que en la organización multiplican por cinco, argumentando que cada referente trabaja con gente «periférica» en comedores, clubes de barrio o espacios de primera infancia.

El Evita tiene 50 mil comedores en todo el país, según el Censo de economía popular del RENATAP. Y unas 300 mil unidades productivas, lo que antes se denominaban núcleos de economía de subsistencia. Solo en CABA, tienen 110 locales y presencia en todas las villas y en todos los barrios vulnerables de la Ciudad y del conurbano​. Sus militantes trabajan en clubes de barrio, espacios de primera infancia, de violencia de género y en la creación de unidades productivas, que son núcleos de economía popular que hacen desde asfaltado hasta producción de verduras y frutas.

En Chivilcoy y Lomas trabajan en conjunto con el empresario Gustavo Grobocopatel, de excelente relación con «Chino» Navarro.  El “rey de la soja” apoya el programa «Desarrollo armónico con equilibrio territorial» que el Movimiento Evita creó para desarrollar huertas comunitarias dentro de las ciudades.

Los principales dirigentes del Evita son, además de Navarro y Pérsico, Mariel Fernández (intendenta de Moreno), Alex Roig -titular del INAES (Cooperativismo)- y Juan Manuel Vila, quien está a cargo del programa «El Estado en tu barrio».

Los otros son Gildo Onorato (líder de la CTEP), Carlos Conti (clubes de barrio), Jonathan Thea (jefe del Evita Capital), Esteban «Gringo» Castro, de la UTEP, y el preferido de Alberto Ángel Fernández, a quien cita cada tanto para charlas sobre la situación social. A esos hay que sumar a Alejandro «Peluca» Gramajo, Subsecretario de Promoción de la Economía Social.

También tienen dos diputados nacionales que son Leo Grosso y Patricia Cubría, la esposa de Pérsico. Además de 30 diputados provinciales y 120 concejales en la Provincia.

Pérsico es temido por su poderío en el Ministerio de Desarrollo Social y por su supuesto manejo de un millón de planes sociales.

Y Navarro -que ostenta el cargo del secretario de Relaciones Parlamentarias, Institucionales y con la Sociedad Civil de la Jefatura de Gabinete- mantiene una relación muy aceitada con funcionarios nacionales como el jefe de Gabinete Juan Manzur-; con Gustavo Beliz -quien considera clave al dirigente evitista para el armado del Consejo Económico y Social- y con Juan Manuel Olmos, el poderoso jefe de asesores del Presidente.

Con Alberto Ángel Fernández, el Evita mantiene reuniones a solas en Olivos, a las que asisten Navarro y Pérsico, quienes suelen tener posiciones firmes ante el Presidente sobre la interna oficial. «Le decimos las cosas con sinceridad y él nos escucha», recita uno de los visitantes de la Residencia Presidencial sin develar los reclamos sociales que le hacen a Alberto. Y en lo político, son de los que le piden firmeza en la disputa interna.

Delante del jefe de Estado, repiten lo que dicen todos los dirigentes evitistas: que La Cámpora no es una organización social porque no tienen desarrollo social sino que son una agrupación súper estructural, con todos sus cuadros con cargos en el Estado.

Más allá de eso, con Máximo Carlos Kirchner se juntan a comer asado en la casa de «Chino» Navarro en la calle California de Barracas. En cambio, cuando discuten con  Juan Grabois, lo hacen en el local del Evita en Entre Ríos al 2100.

Para coronar una semana intensa y con ruidos, Fernando ‘Chino’ Navarro calificó de «mentiroso» a Gerardo Morales pues el gobernador de Jujuy realizó una denuncia penal contra funcionarios nacionales por el reconocimiento de la posesión de tierras para la producción de agricultura familiar en la provincia norteña.

Ahora, el Movimiento Evita afronta el desafío -con sus aliados de Barrios de Pie y de la Corriente Clasista y Combativa- de llevar más de 300 mil personas a la Plaza de Mayo este domingo. Con la paradoja de defender los bonos para jubilados y trabajadores informales y domésticas y a un gobierno, al que el cristinismo considera como «obediente» del FMI. Paradojas del largo andar del peronismo…

Pablo de León para CLARÍN

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