Después del acuerdo, la soledad de Cristina Kirchner y las “guerras” de Alberto Fernández.

Después del acuerdo, la soledad de Cristina Kirchner y las “guerras” de Alberto Fernández.

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La vice le hizo una zancadilla al Presidente en un tema sensible, como es la cesación de pagos. Un vocero definió la relación como “horrible”. 

Ocurre cuando la inflación está sin control y se agrava con la invasión de Rusia a Ucrania.

El Senado confirmó este jueves un dato clave: la división política del Frente de Todos. La votación expuso otra cuestión: por primera vez -en muchos años-, Cristina quedó en minoría política y no manejó a su antojo al Congreso. Máximo ya había quedado muy solo en Diputados. Alberto Fernández saboreó la derrota de la vice. El Presidente reprochó: “A Cristina sólo le interesa Cristina”.

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La votación fortaleció la endeble gobernabilidad de Alberto. Evitó la licuación de su frágil cuota de poder y dejó al descubierto la debilidad de Cristina. Pero la pelea en la cúspide sólo abre interrogantes en el mundo de los negocios: ¿cómo será el rumbo de la Casa Rosada?

Este jueves volvieron los ataques -vía el secretario de Energía- contra Martín Guzmán, y Alberto contra golpeó: ratificó al ministro que Cristina quiere voltear. Guzmán fue directo: “Nosotros trabajamos. Otros alentaron el default”. Fue el último fin de semana. Ocurrió en Olivos, cuando se discutió duro qué hacer con la inflación fuera de control. Hubo una pelotera tremenda entre varios ministros. Julián Domínguez acusó a Roberto Feletti de no entender nada.

El secretario de Comercio propuso: “La única solución viable es aumentar todas las retenciones”. Domínguez contestó: “Feletti suele hablar antes de pensar”. Clarín lo había anticipado en exclusiva el viernes pasado. El Gobierno evaluó alzas generales para el trigo, maíz y girasol. La Casa Rosada avanzaba en esa dirección. La reacción contraria paró la locura.

Domínguez también jugó fuerte: “Si aumentan las retenciones, yo me voy a mi casa”. Después propuso otra cosa: suspender las retenciones preferenciales de la harina y aceite de soja. Es decir, elevar 2 puntos el impuesto. Guzmán -al final- defendió la estrategia de Domínguez. Matías Kulfas demostró que Alberto lo empoderó. El ministro de Producción recuperó terreno político. Otra señal contra Cristina, porque la vice lo quiere limpiar junto a Guzmán.

En el encuentro ocurrió algo explosivo: hubo críticas al Indec. Feletti sostiene que sus propios sondeos de precios están por debajo de los que realiza Marco Lavagna. También la Secretaría de Comercio objeta que el Indec no exponga la dispersión de precios entre los súper y los negocios de proximidad.

El juego del FMI

El propio equipo de Julia Kozak -la auditora del FMI- mantuvo contactos secretos con el círculo rojo de Argentina. Washington quiere saber si existen garantías políticas para que Martín Guzmán pueda aplicar el acuerdo.

De todos modos, en Washington y en el Palacio de Hacienda mantienen un secreto: este acuerdo que se aprobó deberá ser renegociado debido al impacto del conflicto bélico.

Sería en junio. Porque la crisis internacional desactualizó los compromisos. El propio convenio incluyó cómo se renegociará: Guzmán y Kozak pactaron el sistema. Pero los sondeos de esta semana obedecen a una cuestión: el staff del FMI deberá elevar un informe el lunes al board del organismo sobre la situación política.

Clarín confirmó que Kristalina Georgieva convocó -ese día- al directorio de Washington para aprobar el acuerdo y hacer el desembolso, que evitará el default.

Directores de Alemania, Inglaterra, Holanda y Canadá tienen dudas sobre la viabilidad de la Casa Rosada. Ya lo habían expresado en la última reunión informal. Ocurre que en el exterior nadie entiende la locura que se apoderó del Frente de Todos: la jefa política boicoteó el acuerdo que logró Alberto.

En otras palabras: la vice le tendió una zancadilla en un tema sensible al Presidente, como es la cesación de pagos. Los informes secretos de Wall Street afirman que existen constancias de que Cristina operó en persona para que se vote en contra de Alberto. Un vocero del FdT definió así la relación entre ambos: “Horrible”.

La pelea se blanqueó este jueves con el sincericidio de Gabriela Cerruti: “Cristina no le atiende el teléfono a Alberto”. La vice está convencida -en su visión conspirativa de la vida- de que el entorno de Alberto le envió a un grupo de violentos a tirarle piedras. Acusan a gente de Emilio Pérsico.

Precios sin freno

La pelea en el FdT ocurre en un momento delicado: la inflación está sin control en Argentina y el conflicto bélico le pone combustible a los precios.

El mundo vive una situación parecida a la “crisis de la OPEP”. En 1973, los países árabes hicieron saltar al mundo y en la Argentina le dieron un golpe fatal al “plan de inflación cero” de Gelbard. Ahora, la situación es peor: la inflación internacional irá al tope, por el petróleo y los alimentos.

Argentina enfrenta la crisis en el peor de los mundos: la inflación autóctona de febrero refleja el fracaso de la dupla Alberto-Cristina para combatir los precios.

Guzmán elaboró un informe inquietante: anticipa índices muy elevados para marzo, abril y mayo. En marzo, arriba del 5%. Hasta ahora, el combate contra los precios fracasó. En octubre del 2020, Paula Español comenzó con los controles y la inflación no paró de subir.

Alberto -este viernes en Tucumán- anunciará cuatro medidas concretas y convocará a una negociación a la UIA y la CGT. El miércoles le dijo a Daniel Funes de Rioja: “Daniel, el lunes te convoco”.

Este viernes anunciará 50 precios máximos. Guzmán logró que se denominen “de referencia” para evitar el enojo del FMI. Se anunciará un Fondo de Verduras y el fortalecimiento del Fondo del Trigo, para congelar el precio del pan y las harinas. Además, se abrirá el registro de exportaciones de trigo. Balas de fogueo para la guerra contra la inflación.

La convocatoria a la UIA y CGT es para vestir los precios máximos y extender el convenio de los Precios Cuidados: un poco de barniz político.

Domínguez y Kulfas impusieron sus ideas sobre Feletti. Las diferencias se expusieron también en las reuniones con las multi de alimentos. Domínguez negocia con Cargill, Dreyfus y Bunge un aporte voluntario al Fondo del Trigo. El ministro insiste en Olivos que Argentina debe aprovechar el boom de los precios internacionales y fomentar al campo. El planteo le valió el ataque del Instituto Patria. Los gurkas de Cristina lo acusan: “Defiende a la oligarquía”. Domínguez contraataca: “Yo soy hijo de una portera”.

El proyecto de Agricultura está atado a la Hidrovía. Existe mucho conflicto con una última licitación, aún no convalidada. Hubo quejas de la embajada argentina en China y una ofensiva del consorcio Rohde Nielsen y Emepa. Ambos dicen que el Presidente les prometió el negocio. Emepa es propiedad de Gabriel Romero. Está investigado en la Causa de los Cuadernos. Romero admitió que pagó una coima de 600.000 dólares por un decreto que firmó Cristina.

Ahora tiene otro lobbista fuerte: lo conoció cuando ambos estuvieron detenidos. Ese operador reclamó el negocio de la Hidrovía y argumentó –insólitamente- que se trata de una compensación por los años de vacas flacas que tuvo en la cárcel. La cuestión habría alertado al ministro de Transporte. No quiere embarrarse con cuestiones turbias.

Alexis Guerrera habló de los atrevidos lobistas y de las presiones con Alberto. Ahora pretende darle máxima transparencia a la adjudicación de la Hidrovía. Se trata de un negocio clave: por la Hidrovía pasan los dólares del campo. Por eso evalúa tomar una decisión clave: anular todo lo actuado por la AGP y llamar a una nueva licitación internacional.

Marcelo Bonelli para Clarín

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